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JORGE LUIS BORGES. Premio Cervantes 1979
Escritor argentino (Buenos Aires, 1899 - Ginebra, 1986).
Educado en Suiza, fue uno de los precursores del ultraísmo. Fundó las revistas Proa y Prisma. Creó también el grupo Martín Fierro, portavoz de la vanguardia literaria de los años 20 y 30 en la Argentina. Borges cultivó el cuento, la poesía, el ensayo, la crítica literaria y la novela.

©Archivo gráfico "El País" Jorge Luis Borges. |
La publicación en 1942 de El jardín de senderos que se bifurcan (luego incorporado a Ficciones, 1944), marca un hito en el proceso que conducía a la nueva novela: "Si de algo soy rico -afirmó Borges en el prólogo a sus Conversaciones con Burgin-, es de perplejidades y no de certezas".
Publica tres libros de poesía caracterizados por el verso amplio, versicular, inspirado en Whitman y la Biblia, y por la temática de la ciudad de Buenos Aires: Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1926) y Cuaderno San Martín (1929).
Admirador de Lugones, Chesterton, Marcel Schwob, Joseph Conrad y Schopenhauer, entre otros, Borges emerge como el autor más representativo de la literatura fantástica: Historia universal de la infamia (1935), Ficciones (1944) o El aleph (1949).
LOS CONJURADOS
En el centro de Europa están conspirando. El hecho data de 1291. Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas. Han tomado la extraña resolución de ser razonables. Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades. Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios, porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra y no ignoraban que todas las empresas del hombre son igualmente vanas. Fueron Winkelried, que se clava en el pecho las lanzas enemigas para que sus camaradas avancen. Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee. En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa, crece una torre de razón y de firme fe. Los cantones ahora son veintidós. El de Ginebra, el último, es una de mis patrias. Mañana será todo el planeta. Acaso lo que digo no es verdadero; ojalá sea profético.
Los Conjurados |
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En sus cuentos más originales, Borges explora conceptos como lo conjetural o lo simbólico. Estos cuentos son, de alguna manera, parábolas o apólogos que ilustran la posibilidad de que todo sea un conjunto de símbolos o hechos repetidos en el decurso de los tiempos para concluir en otro hecho, tan fortuito o paradójico como el que lo originó. El desmoronamiento de las viejas certezas tradicionales hacen ver a Borges contemplando la realidad como si fuera un extraño y a veces aterrador rompecabezas, que, sin embargo, podría quizás contener indicios de posibles explicaciones, aunque fuesen de un tipo que nuestra mente está condicionada a resistir.
Lo que mantiene el equilibrio de muchos de sus cuentos es el humorismo. Pero no es el humorismo nacido del sufrimiento espiritual, sino la expresión de la conciencia serena y casi juguetona que tiene Borges del absurdo como parte integral de la condición humana. Sus libros de poesía son: El otro, el mismo (1964), Elogio de la sombra (1969), El oro de los tigres (1972), La rosa profunda (1975), La moneda de hierro (1976).
Pertenecen a esta última etapa sus libros de relatos El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975). A partir de El hacedor (1960), Borges tendió a publicar libros que fueran "silva de varia lección" y entremezcló, en ellos, verso y prosa. De este modo escribió textos que borran los límites de los géneros literarios y unifican la poesía, el cuento y el ensayo. Por ejemplo, La cifra (1981) y Los conjurados (1985).
Junto a su amigo Adolfo Bioy Casares, Borges escribió los mejores relatos policiales del idioma. Con el seudónimo de H. Bustos Domecq, crean: Seis problemas para don Isidro Parodi (1942), Dos fantasías memorables (1946) y Crónicas de Bustos Domecq (1947) y con el de B. Suárez Lynch: Un modelo para la muerte (1946), entre otros.
Borges es un provocador que acicatea nuestra curiosidad y nuestra inteligencia y nos induce a imaginar, a reflexionar poéticamente, sobre el destino humano y el porvenir de la cultura. Sus principales libros de ensayo: lnquisiciones (1925), Historia de la eternidad (1953), Otras inquisiciones (1960), Discusión (1964), Borges oral (1980) y Siete noches (1980). También dejó tres libros de extraña erudición: Antiguas literaturas germánicas (1951), Manual de zoología fantástica (1957) y El libro de los seres imaginarios (1967).
Recibe el Premio Cervantes en 1979, que comparte con Gerardo Diego.
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