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Don
Quijote de la Mancha
Miguel de
Cervantes Saavedra.
Primera
parte.
Al duque
de Béjar,
marqués
de Gibraleón, conde de Benalcázar y Bañares, vizconde
de La Puebla de Alcocer, señor de las villas de Capilla, Curiel
y Burguillos
En fe del
buen acogimiento y honra que hace Vuestra Excelencia a toda suerte de
libros, como príncipe tan inclinado a favorecer las buenas artes,
mayormente las que por su nobleza no se abaten al servicio y granjerías
del vulgo, he determinado de sacar a luz El Ingenioso Hidalgo don
Quijote de la Mancha, al abrigo del clarísimo nombre de Vuestra
Excelencia, a quien, con el acatamiento que debo a tanta grandeza, suplico
le reciba agradablemente en su protección, para que a su sombra,
aunque desnudo de aquel precioso ornamento de elegancia y erudición
de que suelen andar vestidas las obras que se componen en las casas de
los hombres que saben, ose parecer seguramente en el juicio de algunos
que, conteniéndose en los límites de su ignorancia, suelen
condenar con más rigor y menos justicia los trabajos ajenos; que,
poniendo los ojos la prudencia de Vuestra Excelencia en mi buen deseo,
fío que no desdeñará la cortedad de tan humilde servicio.
Miguel de
Cervantes Saavedra.
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