La fotografía latinoamericana, codificada en la ilustración regionalista o el reportaje sentimental, ha adquirido su lugar como objeto de consumo exótico o de reparación moral. Este ideal se generaliza a medida que la distribución mundial de capital (material y simbólico) se torna más discontinua.
Quisimos mostrar el revés de este sueño: un conjunto de imágenes que ayuden a revelar las punzantes tensiones ocultas bajo la eficacia de una nueva forma de poder liberada de todo rostro visible y toda atadura territorial.
En los dispares lenguajes de estos 8 fotógrafos (Florencia Blanco, Pablo Cabado, Cristina Fraie, Alberto Golenstein, Marcelo, Grosman, Esteban Pastorino, Marcos Zimmermann y Facundo de Zuviria) Argentina aparece como un ámbito complejo donde conviven distintas economías, tiempos, grupos sociales y valores. Donde los restos de viejos anhelos de grandeza cohabitan con la degradación cultural y la pobreza. Una Argentina cuyo acceso a la modernidad lleva la marca de dos genocidios, traumas aún irresueltos en el discurso profético de la integración al Primer Mundo.