Ese momento mágico en el que imaginamos nuestras vidas transformadas por un deseo que, de cumplirse, cambiaría nuestra situación, hasta tal vez nuestra identidad. Los sueños son reales. Existen. Y a lo que apunto es a hacer de lo interno algo externo a través del acto de fotografiarlo.
Las personas participan escribiendo un deseo. Un puente que los lleva a revelarse y recuperar poder sobre su representación. En un momento en el que los deseos de la gente son filtrados por los medios masivos de comunicación, utilizados para plataformas políticas, y reciclados para su venta, creo que es valioso reflejar sus necesidades y sueños, individualmente y sin degradación.
Trabajar en lugares que comparten un lenguaje común, una ubicación geográfica y económica similar de países latinoamericanos del tercer mundo. Mientras la bandera de la “globalización” flamea sobre el mundo, mi intención es ser cultural y geográficamente específico, con el objeto de incluir tensiones que nos ubican de un lado y otro de una frontera que para algunos implica alcanzar su parte del “sueño americano”.