Por vez primera una mujer gana el Premio Nacional de Poesía en España. Lo ha conseguido la autora sevillana Julia Uceda, nacida en 1925, por 'En el viento, hacia el mar', un volumen que reúne toda su obra, y está dotado con 15.025 euros, casi 2.500.000 pesetas.
Julia Uceda
“Es una gran responsabilidad ser la primera que consigue este premio”, comentaba la galardonada entre risas y nervios, con una trayectoria literaria larga, además de crítica literaria y profesora en la Universidad de Sevilla y en la Michigan State University. Su experiencia personal, ha vivido en el exilio, no le va a la zaga. Si bien Julia Uceda es la primera que consigue tan prestigioso galardón no es la única mujer que se dedica a la creación lírica pues, como ella misma juzga, “el panorama poético español es más rico de lo que se piensa”.
Julia Uceda pertenece a la generación del 50, grupo en el que los intelectuales mantenían firmes posiciones éticas.
María Zambrano es otra de nuestras grandes poetas, con la que se siente muy hermanada Julia Uceda pues ambas se nutren de hondas reflexiones filosóficas para crear su obra.
Zambrano, de cuya muerte se cumplen diez años, también vivió en el exilio, en su caso más duro y devastador que el de Uceda. Así, sus páginas guardan destellos de los sentimientos vividos y cuesta trabajo deslindar sus dos mundos: filosofía y poesía. De esta simbiosis nacen 'Filosofía y poesía', 'El pensamiento vivo de Séneca', 'Hacia un saber sobre el alma', 'El sueño creador', 'Pensamiento y poesía en la vida española', 'Claros del bosque'... “Pensar es ante todo descifrar lo que se siente”, decía doña María.
Ernestina de Champourcin es la gran desconocida de ese conocidísimo grupo que denominamos generación del 27. Y no digamos ya los nombres de Josefina de la Torre y Concha Méndez, que junto a Juan José Domenchina, marido de Ernestina y secretario del gabinete diplomático del Presidente de la República, Manuel Azaña, Emilio Prados, Pilar Zubiaurre y Juan de la Encina, son los grandes olvidados. Ernestina nació en Vitoria en 1905 y su educación fue esmeradísima, desde muy joven hablaba francés e inglés con la misma fluidez que la lengua materna, el castellano. Por eso fue una de las mejores traductoras del siglo XX. 'Cántico inútil, 1936', la dio a conocer como poeta en la España de preguerra. Seguidora del concepto poético de Juan Ramón Jiménez, la poesía pura, fundó el Liceo Femenino junto a María de Maeztu y María Baeza. 'Cárcel de los sentidos', 'Poemas del ser y el estar', son algunas de sus obras del exilio. En 1972 regresó a Madrid. 'La pared transparente' narra su tremenda decepción ante una ciudad, Madrid, que nada tiene que ver con su recuerdo. Huyeron todas las islas es la constatación de que todo se rompe, todo agoniza, todo termina...
Gloria Fuertes
Gloria Fuertes pertenece también a esa fructífera generación de los 50 y es una de las voces femeninas de posguerra con Carmen Conde y Ángela Figuera. Fuertes nace en julio de 1917 en Madrid, en el barrio de Lavapiés, de familia humilde. Se supone que para preservar su intimidad las noticias de su familia son contradictorias, a lo que ella contribuía en gran medida. Desde muy pequeña compone versos y con diecisiete años escribe 'Isla ignorada', sobre el horror de la guerra, que no se publicaría hasta 1950. En 1942 conoce a Carlos Edmundo de Ory y se embarca en el movimiento llamado postismo. Junto a Adelaida Lasantas, Dolores Pueblos y Acacia Uceta crea en 1947 el grupo Versos con faldas, que recita poesías por cafés y locales pequeños. En 1970 publica una 'Antología poética' y cinco años más tarde 'Nueva antología poética'. Gloria Fuertes siempre estuvo muy próxima al mundo infantil y así escribió diversos cuentos como 'La pájara pinta' y 'La oca loca'. Su poemario'Sola en la sala' narra, como su propio título indica, la soledad y uno de sus últimos libros, en 1995, fue 'Mujer de verso en pecho'. Personaje original, con voz de barítono y pródigas carnes que enfundaba en anchos pantalones, falleció en 1998.
Gabriela Mistral, Dulce María Loinaz, Ana María Moix, Luzmaría Jiménez Faro, Ana Rossetti, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni, Emily Dickinson, Emily Brönte, Elizabeth Barrett, son algunos nombres de los muchos que existen que conviene enumerar para que no caigan en el olvido.