El único gorila albino del mundo no será
disecado ni expuesto en un museo. Algunas
muestras de su cuerpo se conservarán con fines estrictamente científicos y los restantes serán
incinerados. Tras la muerte de Copito, al que se le practicó la eutanasia para evitar que el cáncer terminal de piel
que sufría le produjera mayores sufrimientos, "no habrá más gorilas albinos" según el etólogo catalán Jordi Sabater Pi.
Copito de Nieve, el único gorila albino de su especie vivió en Zoo de Barcelona desde 1966, al que llegó cuando apenas medía 54 centímetros y pesaba menos de 9 kilos. Desde el año 2001 sufría de cáncer de piel.
Jordi Portabella, presidente del Zoo de Barcelona, ha descartado la posibilidad de disecar a Copito. De esta forma se pone punto y final al debate sobre qué hacer con el cuerpo del gorila ahora que ya ha fallecido, después de que el
etólogo Jordi Sabater Pi, que en 1966 trajo al gorila a Barcelona
procedente de Guinea, propusiera que expertos taxidermistas del
Museo de Ciencias Naturales de Nueva York se encargaran de
disecarlo.
A partir de ahora, las decisiones sobre el destino de los restos
de Copito las tomará una comisión científica formada por el jefe de
veterinarios del zoo, Jesús Fernández, el médico del Instituto
Guttman que en los últimos años se ha encargado de velar por la
salud del gorila albino, Joan Vidal, así como representantes del
Banco de ADN en la UAB, de la facultad de Biología de la UB y del
Instituto Dexeus.
Los resultados de la necropsia practicada al gorila una vez
muerto determinarán si su esqueleto puede ser aprovechado para la
ciencia, pero en ningún caso, ha recalcado Portabella, ni los huesos
de Copito ni cualquier otra parte de su cuerpo serán expuestos en un
museo. Los huesos y otros elementos que puedan resultar de interés irán
a parar a los fondos del Museo de Zoología de Barcelona.
Por otra parte, se ha realizado ya un molde de la cara, manos,
pies y pecho de Copito de Nieve con vistas a hacer en un futuro una escultura lo más realista posible.
Tras la necropsia realizada después de que se le aplicara la eutanasia se han recogido algunas muestras orgánicas, como por ejemplo, un centímetro cuadrado de la piel blanca que tan famoso ha hecho a Copito y que ahora puede servir para profundizar en el estudio del albinismo y de los procesos de disminución de la pigmentación en este tipo de pieles.
También se guardarán fluidos, tejidos y cerebro del gorila en el
Banco de Tejidos Animales, mientras que al Instituto Dexeus irá a
parar su epidídimo, órgano situado sobre los testículos y que reúne
los vasos que conducen el semen, con el fin de conservar células
germinales de Copito, ya que hasta ahora no se había conservado su
semen.
Uno de los nietos de Copito
Sin descendencia albina
Las tres hembras con las que se ha apareado el gorila (Ndengue,
con la que ha vivido hasta última hora, Bimvili y Yuma) son de
pelaje negro por lo que, según las leyes de Mendel, para que naciera
otro gorila albino era necesario que Copito se apareara con alguna
hija suya, lo que elevaba las posibilidades al 50%.
El avance de la edad del gorila hizo que disminuyera el interés
científico por obtener descendencia albina -finalmente se dejó de
extraer semen para una reproducción asistida posterior- e incluso en
1997, cuando resonaban los ecos del éxito de la Oveja Dolly, el
Ayuntamiento y el Zoo desestimaron la clonación de Copito.
Jordi Sabater Pi, que en 1966 trajo a Copito de Nieve a Barcelona ha afirmado que, tras la muerte del
primate blanco del zoo barcelonés, "no habrá más gorilas albinos". Según Sabater Pi, las posibilidades de encontrar un nuevo gorila
albino "son prácticamente nulas", aunque "científicamente no se
puede afirmar" que eso sea imposible. "En la historia de los gorilas nunca se ha hablado de gorilas
blancos. Este era un caso único. No habrá más gorilas de este tipo.
Ya nos podemos despedir" de esa posibilidad, ha sentenciado el
científico.
En opinión de Sabater Pi, la figura de Copito de Nieve debería
tomarse para promover entre la sociedad catalana y española una
concienciación sobre la situación en general de los gorilas, para
evitar así su "destrucción como especie", ya que "de no adoptarse
las medidas adecuadas, en un plazo no superior a 30 años
desaparecerán de la Tierra".