Tras poner en órbita a finales de mayo su primera sonda con destino a Marte, lo que supuso su bautismo en la exploración interplanetaria, la Agencia Espacial Europea ha lanzado ahora su primera sonda con destino a la Luna, la SMART-1 desde Kourou (Guayana Francesa), la noche del sábado 27 al domingo 28 de septiembre, a las 23:19h GMT, las 1:19h en España y con unos quince minutos de retraso sobre el horario previsto. Con el lanzamiento de la SMART-1 se pretenden dilucidar ciertos enigmas científicos, como cúal es el origen de nuestro satélite, y utilizar un nuevo sistema de propulsión helio-eléctrica que podría acortar los viajes interplanetarios.
El lanzamiento de la sonda SMART 1 se ha realizado abordo de un Ariane 5. Este cohete permite poner en órbita toneladas de peso y la sonda europea tan sólo pesa unos 350 Kgs, por eso ha podido compartir vuelo con dos satélites de comunicaciones: una vez puestos los tres satélites en órbita geoestacionaria (la órbita desde la cual operan los satélites de comunicaciones) SMART 1 encenderá su motor iónico iniciando su viaje hasta la Luna, lo cual le costará casi 15 meses, lo que significa que no llegará a la Luna hasta diciembre de 2004.
En un principio el lanzamiento estaba previsto para el 28 de agosto pero se aplazó hasta el 3 de septiembre, sin embargo, la agencia espacial india solicitó la revisión de su satélite en el que se habían detectado algunos fallos, lo que retrasó de nuevo el lanzamiento.
Objetivos de la misión
Con el SMART-1, la Agencia Espacial Europea (ESA) lanza su primera misión de exploración a la Luna, con un doble objetivo, tecnológico y científico. Los investigadores tratarán de dilucidar ciertos enigmas científicos: cómo se formó la Luna, cuál es su composición mineralógica precisa, o si tiene agua y en qué cantidad. Además se utilizarán novedosos instrumentos en miniatura, entre ellos un aparato de rayos-X de fabricación británica que trazará, por primera vez, mapas completos de la superficie lunar.
La sonda SMART-1
Así, la misión permitirá profundizar en el conocimiento de la relativamente inexplorada cara lejana u oscura de la luna, que no puede ser vislumbrada desde la Tierra, y sus regiones polares. También arrojará luz sobre "la creación y la evolución del satélite, y el papel que desempeñaron los procesos geofísicos, tales como el vulcanismo, la actividad tectónica, la formación de cráteres o la erosión a la hora de dar forma a la Luna", según ha explicado Bernard Foing, director científico del proyecto.
Estos datos, según la ESA, permitirán a los investigadores comprender mejor el sistema Tierra-Luna y los planetas de tipo terrestre, al tiempo que suministrará información de gran interés para los proyectos de instalar una presencia humana de larga duración en el satélite.
La segunda en la lista de las misiones SMART, SMART 2, cuyo lanzamiento está previsto para el 2006, será una misión exclusivamente tecnológica, ideada para poner a prueba técnicas específicas que se utilizarán en la futura misión LISA (hacia el 2011) para la detección de ondas gravitatorias desde el espacio y en la misión Darwin para la detección de planetas extrasolares similares a la Tierra.
SMART-1, es la primera de una serie de de "pequeñas misiones de investigación sobre tecnologías punta" ("Small Missions for Advanced Research in Technology", SMART, en sus siglas en inglés), que tiene el objetivo probar nuevas técnicas para la realización de futuras misiones interplanetarias, entre las que destaca un sistema principal de propulsión helio-eléctrica. Los motores iónicos o propulsados por electricidad obtenida de energía solar podrían ser el futuro de los viajes espaciales. Pequeños paneles solares convertirán la luz solar en electricidad, que a su vez será utilizada para transformar los átomos de gas xénon en iones. Los iones son expulsados del motor a gran velocidad, lo que genera propulsión. Este motor de propulsión iónica podría utilizarse para futuras misiones como un viaje a Marte o la misión Beppi-Colombo que visitará Mercurio.