La Ciencia y el Cine 'Expediente X', ¿la verdad está ahí fuera?
Misterios sin resolver, fenómenos paranormales… y muchos, muchos extraterrestres. Si hay una línea argumental que se repite hasta la saciedad en esta serie que trata de todo lo que podemos considerar ''paraciencia'' es la referente a una invasión extraterrestre. Veamos si su tratamiento del tema es mínimamente plausible, y cómo abordan esta fascinación por lo extraterrestre otras producciones cinematográficas. ¿La verdad está ahí fuera?
Desde el inicio de la ciencia ficción en el cine, el fenómeno extraterrestre ha sido una constante, constante que ha ido creciendo a medida que nuestro conocimiento del universo crecía y que los efectos especiales permitían ofrecer representaciones visuales más y más verosímiles de cómo podría ser un ente extraterrestre.
Los años 50, con el final de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la carrera espacial, fueron un periodo especialmente activo en lo referente a la imaginación de los dibujantes y guionistas de la época, con extraterrestres de todo tipo: a veces amigables, pero en la mayoría de ocasiones eran vistos como una amenaza dispuesta a realizar innombrables experimentos o simplemente eliminar a la raza humana.
Esta visión de los extraterrestres cambió con el paso de los años, y estos se convirtieron en personajes propios de la mitología moderna, con mil y una variaciones de forma y personalidad en series como Star Trek o sagas cinematográficas como Star Wars. Entes benevolentes como ET o malvados como los Aliens o el Predator son buenos ejemplos de que los extraterrestres no han dejado nunca las pantallas de cine.
Expediente X los introdujo en una trama gubernamental que los convertía no sólo en malvados, sino también en avispados negociadores a las espaldas de la mayor parte de la población mundial. ¿Su objetivo? Conquistar la Tierra a base de conseguir un híbrido humano-extraterrestre (aunque la película “Expediente X” revela sus verdaderas intenciones).
Puede que civilizaciones extraterrestres hayan existido millones de años antes de que nosotros comenzáramos a buscarlas, y que sus señales nos llegaran cuando nosotros todavía estábamos en la prehistoria, lo cual impediría que tuviéramos constancia de su existencia.
La imaginación humana
Sin embargo, una mínima disertación sobre la posible vida extraterrestre nos descubre una verdad absoluta: la increíble fuerza imaginativa de la mente humana.
Tal como conocemos el universo ahora, la posibilidad de encontrar vida extraterrestre se ve limitada por dos factores fundamentales: tiempo y espacio.
Si bien podemos hipotetizar que haya existido vida extraterrestre o que llegará a existir, el problema es que el universo es mucho más antiguo que la vida en la Tierra, y seguirá existiendo durante muchísimos eones después de que la Tierra se vea absorbida por el Sol en sus últimas etapas de su vida.
De igual manera, podemos estar enviando señales en este momento y que una futurible civilización extraterrestre las reciba mucho tiempo después de que nuestra civilización se haya extinguido.
El problema de la distancia
El otro problema es la distancia: si aceptamos como velocidad máxima para viajar por el universo la velocidad de la luz, tenemos un problema logístico importante si queremos que nos vengan a visitar.
Si suponemos que los extraterrestres pertenecen a una civilización suficientemente avanzada como para viajar cientos de años luz para conocernos, lo primero que debemos suponer es que nos han estudiado mediante las señales que han ido recibiendo a medida que se iban acercando, por lo que deberían poder establecer algún tipo de comunicación, aunque fuera reenviando nuestras propias señales (cosa que sucede en la película “Contact”).
Por otro lado, si han realizado un viaje de cientos de años de duración, seguramente se tratará de una nave nodriza, una nave pobladora, o simplemente (y lo más probable) una nave automatizada que transmita una señal a los habitantes de la Tierra.
En ese caso, ¿por qué prever una acción hostil? ¿Por qué viajar durante cientos de años para conquistar un planeta que ni siquiera saben si estará ahí cuando lleguen?
Otra teoría es que “ya están aquí”, y que llegaron hace milenios para poblar la Tierra. De igual manera, la pregunta es: Después de cientos de años viajando, ¿por qué ocultarse si han visto la evolución de la raza humana?
A pesar de mil y una ocurrencias de “luces en el cielo” o “abducciones”, los únicos extraterrestres que hay en la Tierra son… ¡somos nosotros!
Si realizamos un estudio de los compuestos necesarios para que se iniciara la vida en nuestro planeta, vemos que muchos vinieron de colisiones de nuestro planeta con otros, bombardeo de mil y un meteoritos, o incluso el paso de cometas. Así, desde un punto de vista, nosotros provenimos de una combinación de compuestos ajenos a la roca incandescente que era la Tierra en un primer momento.
Sin embargo, después de saber que “por ahora” no hemos detectado vida inteligente, lo seguimos intentando, y los radiotelescopios están siempre “escuchando” lo que el universo tenga que decirnos. Quizás algún día, entre la radiación de fondo y la radiación de los púlsares, detectemos una señal que nos diga que, aunque nunca lleguemos a encontrarnos, hay alguien más en la inmensidad del universo.
Y es que, en efecto, “la verdad está ahí fuera”, y seguimos buscando.