El científico José Folch, director del
proyecto y jefe de la Unidad de Tecnología en Producción Animal del
Servicio de Investigación Agroalimentaria (SIA) de Aragón, afirma que la
consecución del embarazo y la permanencia de éste durante dos meses
supone un "importantísimo" avance en este proyecto.
Folch observó que sólo entre el 1 y el 3 por ciento de las
gestaciones concluyen con el nacimiento de un animal clonado vivo, y
se mostró convencido tras este primer intento realizado con el
bucardo de la viabilidad de recuperar la especia, cuyo último
ejemplar, una hembra, falleció en el Pirineo aragonés hace tres
años.
En el proyecto intervienen tres equipos de científicos -dos
españoles y uno francés- coordinados por el Servicio de
Investigación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón y por el
Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y
Alimentaria (INIA), y en el mismo participará además el Instituto
Nacional de la Investigación Agraria de Francia.
Como receptoras de los embriones clonados de bucardo (Capra
pyrenaica pyrenaica) se utilizaron cabras montesas adultas
procedentes de la Reserva Nacional de Caza de los Puertos de Tortosa
y Beceite y cabras cruzadas (montesas-domésticas).
En total se reconstruyeron 285 embriones de bucardo, de los
cuales se llegaron a transferir 54 a un total de doce cabras
montesas o cruzadas, pero sólo dos de ellas mantuvieron la gestación
durante cerca de dos meses, hasta el pasado mes de enero, cuando se
interrumpieron espontáneamente los dos embarazos.
El resto de las transferencias de embriones clonados de bucardos
a cabras se habían diagnosticado como negativos, aunque el equipo
optó por no realizar diagnósticos de gestación tempranos en la
mayoría de los animales para evitar abortos a causa del estrés o
traumáticos.
El último bucardo
El último ejemplar de bucardo era una hembra que estaba siendo
controlada mediante un collar de radio-seguimiento y falleció en su
hábitat en 2000, aunque unos meses antes de su muerte el animal fue
capturado y se tomaron muestras de diferentes tejidos con el fin de
almacenar células congeladas.
Las células procedentes de dichos tejidos se conservan vivas en
nitrógeno líquido y están depositadas en el Servicio de
Investigación Agroalimentaria Aragonés y en el INIA.
Desde que hace siete años naciera la oveja "Dolly", el primer
animal clonado (que falleció el pasado mes de febrero), numerosos
laboratorios y organismos de investigación de todo el mundo trabajan
con diferentes técnicas para tratar de clonar animales, aunque
todavía son muy escasos los casos en los que esa clonación se está
intentando en especies ya extinguidas.
Además del bucardo español, científicos australianos tratan de
recuperar mediante clonación al también extinto "Tigre de Tasmania",
y en proyectos similares están embarcados, entre otros,
investigadores estadounidenses que quieren garantizar la
subsistencia de una especie de buey salvaje amenazada de extinción o
la comunidad científica china, para asegurar la permanencia del oso
panda.
En el proyecto para la clonación del bucardo interviene el
Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) francés, que
ha producido ya más de treinta bovinos clonados, además de cabras,
conejos y ratas y que ha conseguido además que varios animales
clonados lleguen a adultos sin manifestar ninguna alteración.
Los investigadores españoles que intervienen en el proyecto se
desplazaron a Francia para aprender la técnica de clonación
utilizada y comprobar la viabilidad de ésta en casos especiales como
el del bucardo.
Las mismas fuentes del SIA han informado de que la implantación
de los embriones clonados se efectuó en Zaragoza el pasado mes de
noviembre, y han informado de que ya se disponen de los lugares para
albergar a los animales que nazcan vivos, en Zaragoza y en Jaca
(Huesca).