Aparte de las personales, los conflictos armados se cobran otra clase de víctimas: el patrimonio cultural y artístico. En la guerra actual que se está librando en Irak debido a los ataques de las fuerzas aliadas de Estados Unidos y Gran Bretaña con el objetivo –según manifiestan- de derrocar a Sadam Hussein, esas pérdidas alcanzan o pueden alcanzar un valor incalculable, ya que el actual Irak se asienta en lo que fuera Mesopotamia y allí es donde los expertos sitúan el nacimiento de la civilización.
Mapa de Irak (ampliable)
Nombres como Babilonia, Nínive, Ur, Uruk o Tesifonte, antiguas ciudades y hoy importantes enclaves históricos y arqueológicos, corren el riesgo de desaparecer junto a otros muchos tesoros. Conocidos y por conocer, ya que los arqueólogos señalan que en Irak existen más de 10.000 yacimientos, aunque sólo una pequeña fracción de éstos han sido estudiados y –según McGuire Gibson, presidente de la Asociación Americana para la Investigación en Bagdad y profesor de Arqueología Mesopotámica en la Universidad de Chicago (EE.UU.)- muchos miles quedan aún por descubrir.
Irak se extiende en las fértiles tierras regadas por los ríos Tigris y Éufrates, zona en la que desde hace milenios se han asentado imperios como el Sumerio, el Asirio, el Acadio y el Babilonio y pueblos como los griegos seleúcidas, los partos, los sasánidas o los árabes. También ha sido cuna de la escritura cuneiforme, nacida hace más de cinco milenios, de los regadíos, de la rueda...
Destruidos y en peligro
Ya se conocen monumentos que han sido destruidos y algunos que corren peligro de ser gravemente dañados o de desaparecer. Según testimonios de Mounir Bouchenaki, asistente del director general de Cultura de la Unesco, recogidos por la agencia Reuters el pasado 27 de marzo, el Museo de Tikrit, el Museo de Mosul (el segundo más importante del país) y el que alberga los tesoros de la depuesta familia real en el Palacio Al Zohur de la capital iraquí han sido alcanzados por los bombardeos aliados. La misma agencia de noticias señala que la Universidad Mustansiriya de Bagdad, fundada en el año 1234, también ha sido afectada. Fue alcanzada por los proyectiles durante los cuatro días de ataques en diciembre de 1998 y el 23 de marzo de este año volvió a ser víctima de las bombas, aunque no se conoce la magnitud de los daños.
Museo de Tikrit
Se podría decir que mucha de la herencia cultural de la Humanidad se encuentra en peligro de extinción. De hecho, cada año The World Monuments Fund –organización creada en 1965 gracias a la American Express Company y con sede en Nueva York- elabora una lista (The World Monuments Watch) con los cien monumentos más amenazados del mundo. La última, fechada en 2002, contemplaba dos enclaves iraquíes que peligraban por su mal estado de conservación, lo que los hacen más vulnerables aún ante la situación actual. Dichos monumentos son la ciudadela de Irbil, en el Norte del país, y los palacios asirios de Nínive y Nemrod, situados a muy pocos kilómetros de Mosul, también en el Norte.
Tomando como referencia algunos medios de comunicación, informes militares de la Armada estadounidense y documentación recopilada por el profesor J.N. Postgate, de la Universidad de Cambridge y la profesora Eleanor Robson, del Oriental Institute de la Universidad de Oxford, existen cinco lugares muy cerca de o en áreas donde están teniendo lugar enfrentamientos. El periódico británico ‘The Guardian’, en su edición del 1 de abril, señalaba que un batallón de Infantería mecanizada del Ejército de los Estados Unidos estaba acampado y podría haber excavado en Ur, ciudad sumeria de cerca de cinco mil años de antigüedad y la patria de Abraham.
Según fuentes consultadas por los docentes Postgate y Robson, se han librado importantes batallas muy cerca de Babilonia, capital de Asiria en el 1700 a.C. y famosa por los jardines colgantes –una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo- construidos por el rey Nabucodonosor en el 600 a.C.
Informes castrenses sostienen que equipamiento militar y de comunicaciones iraquí ha sido almacenado en Tesifonte (como ocurre en muchas ocasiones, se utilizan los monumentos como escudo cultural para la infraestructura militar), lo que convierte a este enclave arqueológico en objetivo. Y de pleno derecho, como explica Patricia Gerstenblith, arqueóloga y profesora de la Universidad DePaul de Chicago (EE.UU.): “Si un país coloca equipos militares en un lugar cultural, se convierte en un blanco legítimo”. Esto no viola la Convención de La Haya de 1954 para la Protección de Bienes Culturales en el Caso de Conflicto Armado, ya que estos sitios son utilizados con propósitos militares.
Como curiosidad, Estados Unidos firmó este tratado pero nunca ha llegado a ratificarlo.
Las ciudades sagradas de Najaf y Kerbala, en el centro del territorio iraquí, corren riesgo dados los enfrentamientos que están teniendo lugar en ellas. Tampoco se conoce el estado del Museo Nacional de Irak, situado en Bagdad y el más importante del país. Alberga unos 10.000 piezas que datan desde el 7000 a.C. hasta el 1000 d.C., un valioso testimonio de las civilizaciones que se asentaron en la zona. Todo hace suponer que está dañado debido a su situación: junto a unas instalaciones de telecomunicaciones que han sido objetivo continuo de los bombardeos.
Zigurat de Ur
Otros sitios son Hatra, ciudad fortificada fundada sobre el 400 a.C., capital del primer Reino Árabe y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985; Samarra y su zigurat en espiral que imita a la legendaria Torre de Babel; las ruinas de Uruk (ciudad fundada en el 3500 a.C.); Quema (o Basora Al-Qrna, donde se dice que estuvo el Edén); Tell Hamoukar, en Siria, a ocho kilómetros de la frontera con Irak, que fue descubierta en el año 2000 y algunos expertos dicen que es la ciudad más antigua del mundo (tiene más de 6.000 años), o ya en Bagdad, el Santuario de Al Mutawakkil, del siglo IX... y se podría seguir, ya que la lista es casi interminable.
Ya han caído edificios no expresamente declarados objetivos estratégicos, como la sede del Comité Olímpico Iraquí. Eso significa que ninguna edificación está a salvo.
Más amenazas
Hace doce años ya se registraron pérdidas de este tipo. En la Guerra del Golfo de 1991 resultaron afectados numerosas edificaciones y yacimientos, entre ellos el zigurat de Ur o el Palacio Abbasid de Bagdad que, con una antigüedad de doce siglos, fue convertido en Ministerio de Defensa. Aparte de los bombardeos, las ondas expansivas de éstos provocaron grietas en algunas estructuras, como en las de las ruinas de Tesifonte.
Aparte de los misiles, obuses, metralla, vehículos pesados, utilización de monumentos como protección para el armamento y los combates en sí... hay dos amenazas más: el afán de Sadam Hussein de reconstruir los restos arqueológicos pero sin respetar ningún rigor académico, a base de materiales como cemento o ladrillo corriente, únicamente con fines propagandísticos, y el expolio tras el conflicto.
Del afán “restaurador” y de reconocimiento del líder iraquí hay muestras como la ciudad antigua de Babilonia o el proyecto recién comenzado de reconstrucción de la mezquita de Samarra, la que acompañaba al zigurat en espiral y que en su día fue la mayor del mundo. Como ejemplo de sus aires de grandeza está la mezquita Om al Marek, llamada “La Madre de todas las Batallas”, construida tras el anterior conflicto y cuyo rasgo principal son sus minaretes en forma de misiles Scud. O su proyecto de edificación de la mayor mezquita de la actualidad en los terrenos del antiguo aeropuerto de la capital y que tendrá capacidad para treinta mil fieles.
En cuanto al expolio, sólo durante la anterior Guerra del Golfo desaparecieron más de cuatro mil piezas arqueológicas, algunas de las cuales fueron localizadas más tarde en el mercado negro.