La polémica sobre la clonación, técnica que supuetamente ha permitido la obtención de un bebé clonado por parte de los raelianos, ha movilizado a la comunidad científica, a la Iglesia, a políticos y a otros muchos coletctivos que piden establecer límites éticos a la ciencia con validez legal. Los experimentos con animales han demostrado los defectos y malformaciones de los ejemplares clónicos, afirman científicos de todo el mundo.
La oveja Dolly
El genetista francés Axel Kahn considera "indignante" que unos científicos
intenten una técnica "sin ninguna garantía, como se haría con un
nuevo método de fabricación de salchichas" y
recordó que los experimentos de clonación llevados a cabo hasta
la fecha en animales han mostrado que el 50% mueren de
malformaciones diversas.
El director del Instituto Roslin, Harry Griffin, que en 1997
clonó a la oveja Dolly, recordó que "todas las instituciones que trabajan en la
clonación de animales, sean vacas, ovejas, cerdos, ratones o cabras,
registran un alto índice de muertes por aborto natural, después del
parto y, en caso de supervivencia, problemas en el crecimiento del
clon. No es una consecuencia inevitable, pero sí muy común".
El Nobel de Medicina Renato Dulbecco afirma que la clonación reproductiva se trata de una "técnica inútil", y que existen numerosos riesgos para la niña, como se ha demostrado en la clonación de animales, experimentos en los que ninguno de los clones obtenidos ha crecido de forma perfectamente normal ya que se han
presentado problemas graves entre otros de disfunciones renales. El Nobel manifestó su escepticismo ante el currículum de la
doctora Boisselier, de la que aseguró no había leído nunca ningún tipo de publicación científica.
Yevgueni Sverdlov,
director del Instituto de Genética Molecular de Rusia, afirma que
la primera niña clonada del planeta "será una anciana a los 30
años y su vida será una pesadilla". "Inclusive si el experimento de clonación de un embrión humano tuvo éxito, estamos ante un hecho irresponsable e inmoral"... "la mayoría de los de embriones clonados nacen con diferentes
anomalías y hay un 99 por ciento de posibilidades de que nazcan
deformes".
El responsable del instituto italiano de Bioética, Francesco D'Agostino, quien
denunció que se traiga al mundo un ser con un patrimonio genético
programado, y por tanto "privado de su individualidad".
Patrick Dixon, un investigador británico especialista en clonación, cree que "hay una verdadera carrera en la comunidad científica, donde algunos de ellos, movidos por la celebridad y el dinero, tienen una visión torcida y deformada de la creación de clones". Además advierte de los riesgos de malformación y de salud para estos bebés; "¿cuántos habrán muerto antes?, ¿cuántos habrán tenido que ser eliminados por haber nacido sin brazos, sin orejas, con media cabeza?. Sabemos que con los animales, para conseguir un clon en buena salud eliminaron millones antes".
Críticas de la Iglesia
"El anuncio, sin ningún elemento de prueba, ya recibió la condena moral de una gran parte de la comunidad científica internacional. Pero el anuncio en sí es la expresión de una mentalidad brutal, privada de toda consideración ética y humana", ha declarado el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls.
La clonación humana es "una bomba atómica biológica", un hecho "condenable desde un punto de vista
religioso, de la razón y de la ética natural", según
el vicepresidente de la Academia Pontificia por la Vida, Monseñor Elio Sgreccia.
"Si se producen clones humanos para satisfacer los deseos egoístas de personas que quieren ofrecerse una segunda, tercera, e incluso cien vidas, se provocará una profunda crisis moral", declaró el padre Vsevolod Chaplin, del Departamento de Relaciones Exteriores de la Iglesia ortodoxa rusa.